Cuatro décadas del Mercedes Clase S W126, el último de los grandes Mercedes

Cuatro décadas del Mercedes Clase S W126, el último de los grandes Mercedes

El buque insignia de Mercedes durante los años 80 supuso uno de los grande hitos técnicos de la marca

  • El Clase S W126 de Mercedes cumple 40 años.

El Salón del Automóvil de Frankfurt de 1979 tuvo un protagonista bien destacado, la nueva generación de la Clase S de Mercedes, el automóvil que sirve de medida para todo en términos de tecnología. Ya Mercedes dio unos años antes un importante salto de calidad entre la Clase S W108/109 y el W116, tanto en términos de diseño como en todo lo que no se veía y se ocultabo bajo su piel de metal. Con el nuevo W126 respecto al W116 se dio otro paso de gigante.

El Clase W126 tuvo una vida comercial de 13 años.

El coche supuso el estreno a lo grande del nuevo jefe de diseño de la firma de la estrella, el italiano Bruno Sacco sustituía en el cargo al legendario Paul Braq, cuyos trazos venían marcando el ADN de los coches de Stuttgart desde principios de los años 60.

La versión SEC Coupé sólo se vendía con las mecánicas V8 más potentes.

Bajo las premisas "más seguridad, más economía y más confort, el nuevo buque insignia de la Daimler Benz era pionero entonces en la utilización de sistemas y componentes hoy día bastante habituales, a saber: ABS, control de tracción, cinturones de seguridad con pretensor o el Airbag se veían por primera vez de serie en este automóvil.

En 1985 se produce el restyling estético del coche.

Las grandes mejores con respecto a su antecesor fueron gran importancia: tenía mayor tamaño, pero menor peso y mejor aerodinámica, y sus motores eran más potentes y más eficientes.

En un primer momento se venderían tres versiones: el 280 SE con motor de seis cilindros, y los 380 y 500 SE movidos por propulsores V8. Al año siguiente se ofrece la versión con carrocería de batalla larga, con denominación SEL, y los coupés SEC. En ambos casos sólo estaban disponibles con los motores V8. Igualmente se ofrece una versión impulsada a gasóleo, el 300 SD, curiosamente dirigida a los mercados de EEUU y Canadá, muy concienciados entonces con el consumo de carburante. Resulta curioso que en esos años ya se ofrecían en ambos países dos berlinas de segmento superior con motor diésel, el 300 SD y el Cadillac Seville con motor diésel V8 de Oldsmobile.

En 1985 se producía un restyling estético y la revisión de la gama de motores y versiones. Salían del catálogo los 280 y 380 y sólo permanecía el 500 de las versiones originales. Dos nuevos modelos de seis cilindros hacían su llegada, los 260 y 300 SE, además de dos nuevos V8, los 420 y 560, éste último una versión de altas prestaciones con 300 CV de potencia que venía a luchar con el recientemente presentado BMW 750 iL de 12 cilindros. Los coupés post 85 sólo se venderían con motores 420, 500 y 560 SEC.

El uso del Mercedes W126 como coche oficial ha estado muy extendido.

Algunos especialistas llevaron a cabo versiones especiales limousine, como Trasco con sus 1000 y 5000 SEL, cuya lista de opciones eran interminables. La división deportiva AMG de Mercedes ofrecía una variante con motor V8 de 385 CV.

Los Clase W126 han sido ampliamente utilizados como vehículos oficiales. Su imagen fue inseparable del canciller alemán Helmut Köhl, que lo empleó durante todos los años que estuvo al frente de la Bundesrepublik. Tanto la Casa Real como diversos gobiernos españoles los emplearon también, siendo muy curioso el caso del entonces ministro Juan Alberto Belloch, que le fueron a retirar sus 500 SEL debido al paso del tiempo por un coche más moderno y éste se negó alegando que abonaría de su propio bolsillo todas las averías del coche.

Las versiones coupé son hoy día muy buscadas por los coleccionistas.

Cuarenta años después el W126 es un coche que cada vez capta un mayor interés por los aficionados y supone una gran opción a la hora de hacerse con un clásico, pues aúna la estética clásica de Mercedes con una buena fiabilidad y apenas problemas mecánicos y de mantenimiento. Para muchos, el último representante de esa Mercedes a la que se miraba con anhelo y lejanía. El gran rey de la carretera de los 80.