Dodge Dart 270 GL de 1965.

Dodge Dart Barreiros, el ‘hayga’ español

Una anécdota recurrente sobre el automóvil de antaño: Entra un hombre un concesionario de coches, su aspecto revela éxito y salud económica. El vendedor se acerca y le pregunta: “¿Qué desea?”. Respuesta del cliente: “Comprar un coche”. Replica el vendedor: “¿Qué modelo le interesa?”. Nueva respuesta: “El más grande que hayga’”.

Trasera del modelo de 1965.

En alguna ocasión hemos escuchado a los más mayores de la casa referirse a un coche de gran tamaño, americano para más señas, como un ‘hayga’. En la anécdota del párrafo anterior está la explicación del uso de ese peculiar término. La incorrecta pronunciación de un verbo sirve como denominación popular de un tipo de automóvil, aquel que todos deseaban en la España del 600. Y el ‘hayga’ más famoso de todos es sin duda el Dodge Dart fabricado bajo licencia por la empresa de don Eduardo Barreiros, el coche más deseado de su tiempo.

Ejemplar del Museo de Salamanca.

Eduardo Barreiros se hizo un nombre en la industria automotriz española del Franquismo transformando motores de gasolina a gasóleo para su uso industrial. También produciría sus propios camiones. Pero al célebre emprendedor gallego le faltaba la espina clavada, quería fabricar coches. Debería seguir el mismo camino que Fasa Renault o Seat, producir en suelo español bajo licencia un modelo extranjero. Sus planes estipularon la fabricación de dos coches, un utilitario y uno de mayor empaque. Este segundo proyecto era bastante ambicioso, pues el mayor turismo que se fabricaba entonces en España eran los Seat 1400 y 1500, considerados en el resto de Europa como sedanes de gama media.

Siempre atraen las miradas allá donde van.

Barreiros quería ir más allá y producir un coche de mayor categoría. Hizo gestiones con diversos fabricantes y negoció por modelos como el Jaguar MK2, el Humber Hawk del Grupo Rootes, el Borgward P100 o el Pontiac Tempest de GM, según recogen diversas publicaciones. Finalmente el acuerdo llegó de la mano de Chrysler por el Dodge Dart, un automóvil considerado compacto en el mercado de los EEUU, pero un señor coche en la España del 600.

Las versiones familiares eran ideales para familias numerosas.

Los primeros Dodge Dart Barreiros españoles salen de la planta de montaje de Villaverde en 1965. Los motores, cajas de cambio y diferenciales venían desde Detroit, así como la mayoría de componentes salvo los asientos, guarnecidos, faros, ruedas, servofrenos y lunas, que eran de fabricación nacional. El Dart , en versión GL, montaba un motor de seis cilindros en línea de 3,7 litros y 145 cv de potencia. Esta primera serie sólo estaba disponible en tres colores: negro, marfil y rojo guinda. La mitad de los primeros 1.200 producidos fueron destinados a organismos oficiales. Muchos ministros del Régimen vieron como sus viejos y enormes Cadillac eran sustituidos por los nuevos Dart, más pequeños, pero más modernos. Fue el coche más lujoso fabricado en España desde que Hispano Suiza cesó su actividad, excluyendo de esta ecuación los exóticos Pegaso Z102, por ser autos más deportivos.

Imagen de una concentración.

En 1966 Barreiros presenta la gama correspondiente a la temporada 1965-1966 en Estados Unidos. nace igualmente la versión GLE con pintura metalizada y mediotecho de vinilo acolchado. En septiembre de 1968 se presenta la nueva Línea 69 con calandra de nuevo diseño y faros rectangulares. De esta generación, el modelo GT sería la principal novedad, con techo completo en vinilo y motor de 165 cv. En 1969 se introduce el Dart Diésel, con el aspecto del modelo standard de 1966 y con un motor Barreiros de 2.000 cc y 60 cv, modelo que se hizo muy popular entre los taxistas, pues conjugaba su inigualable habitabilidad con un motor de consumo más económico, aunque de prestaciones muy mediocres. En 1971 finaliza la producción del Dodge Dart de Barreiros tras 17.589 unidades fabricadas.

Imagen publicitaria.

El sustituto del Dart sería el 3700 GT, modelo basado en el Polara argentino y ya fabricado por la nueva Chrysler España, toda vez que Barreiros había sido relegado de su propia empresa aunque se le mantuvo en cargo directivo, aunque esa es otra historia, para otro momento.

Mariluz Barreiros y Giorgetto Giugiaro junto al Dart de la Fundación Barreiros.

Quisiera dedicar este artículo a mi abuelo José María Sánchez Vega, que fue propietario de un Dart Barreiros GL 270 de 1965 en color rojo guinda y matrícula CA 46186, cuyas fotos ilustran este artículo al principio.

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