Ciao Giotto Bizzarrini, padre del Ferrari 250 GTO

El automovilismo mundial vuelve a ponerse en la manga de la camisa el brazalete negro en señal de duelo. Ha fallecido a los 96 años Giotto Bizzarrini, nombre propio de la industria del motor italiana y padre de algunos de los deportivos y GT más legendarios. Natural de Livorno, el sonido de su motor se apagó en Rosignano, una localidad cercana a su ciudad natal. El legado automovilístico que deja tras de sí quita el hipo.

Giotto Bizzarrini nació el 6 de junio de 1926 en la ciudad de Livorno, al noroeste de Roma y en plena costa de la región de la Toscana. Hijo de un rico terrateniente, fue llamado Giotto en honor al célebre pintor. Su abuelo fue estrecho colaborador de Marconi.

Licenciado en Ingeniería por la Universidad de Pisa, su primer trabajo que le sirvió como proyecto de estudios fue un rediseño de un Fiat Topolino para potenciar sus capacidades deportivas. Dedicado a la docencia en sus primeros años, inició su trayectoria profesional en Alfa Romeo encargado de desarrollar el chasis del Giulietta. Este cometido no le ilusionó demasiado pues su pasión eran los motores y extraerles el máximo potencial. Fue derivado al departamento experimental de la marca donde también ejerció como piloto de pruebas.

En 1957 es fichado por Enzo Ferrari también como piloto de pruebas, pero una vez dentro y comprobado su talento y potencial, fue destinado al desarrollo de los coches más radicales y experimentales. Promocionado a ingeniero jefe, de su trabajo surgieron modelos míticos como los 250 Testa Rossa, 250 GT SWB, 250 GTE 2+2 y su obra cumbre, el legendario 250 GTO de 1962.

Motín

En 1961 se produjo en el seno de Ferrari una suerte de ‘Noche de los Cuchillos Largos’, episodio derivado de una reorganización del departamento de Ingeniería de la marca que se saldó con la salida de cinco renombrados ingenieros, entre ellos estaban Carlo Chitti y Giotto Bizzarrini. Fue en este periodo donde Bizzarrini comenzó su aventura particular, primero fundando ATS, que produjo coches de competición amén de un bonito y exótico deportivo de motor central, el ATS 2500GT con diseño de Franco Scaglione. Un año después trabajó para el Conde Volpi en su Scuderia Serenissima desarrollando versiones de competición del Ferrari 250 GTO, entre ellas el raro Breadvan. Ese mismo año fundó Autostar, empresa para pujar y desarrollar proyectos automovilísticos de forma autónoma.

Su proyecto más popular con Autostar fue el desarrollo de un nuevo motor V12 para un industrial de Santa Ágata Bolognese, Ferrucio Lamborghini, que tras un desacuerdo con Enzo Ferrari, se había lanzado a la carrera de producir sus propios coches deportivos. Bizzarrini fue el artífice del motor que emplearían los modelos de la firma del Toro hasta el Murciélago.

También con Autostar recibió el encargo de Piero Rivolta, hijo de Renzo Rivolta de la empresa Iso, para desarrollar otro proyecto de coches deportivos, siendo la primera criatura el formidable y elegante Gran Turismo Iso Rivolta GT. Bizzarrini produjo posteriormente de forma unilateral el Iso Grifo A3/C, concebido para la competición, pero Rivolta no estaba interesado en producir coches de carrera por lo que Bizzarrini separó su camino de la firma de Milán.

En 1965 Autostar cambia de nombre a Bizzarrini SPA. Giotto salió de su colaboración con Iso con el fallido proyecto A3/C bajo el brazo y lo renombró como Bizzarrini 5300 GT América, quizás su automóvil más representativo. Era un coupé de motor delantero muy llamativo con un diseño muy inspirado en el Ferrari 250 GTO y en su vano motor llevaba el motor del Chevrolet Corvette. Se hicieron tanto versiones de calle como de competición, además de tres prototipos con carrocería descapotable. Otros dos coches de ese periodo creados por Bizzarrini, menos populares, pero igualmente interesantes fueron el P538 con motor central hecho para el Duque de Aosta; el 1900 Europa, una suerte de intento de deportivo más económico con motor Opel pero que no llegó a ser producido en serie y hoy días es una gran rareza; o el prototipo Manta.

Bizzarrini SPA se declaró en quiebra en 1969, aunque Giotto siguió trabajando como consultor externo para otras empresas como GM, Pininfarina o la American Motors para la que desarrolló el deportivo AMX/3.

Giotto Bizzarrini pasó sus últimos años como docente universitario en Roma y Florencia, recibiendo por esta última universidad el título de ‘Diseño Industrial Honoris Causa’. Se le atribuye la frase “No soy un diseñador de coches, soy un trabajador”.